LAS CULTURAS MUSICALES (5)


La tercera sección es la que reúne los trabajos más “antropológicos” del lote. Merriam, que repite, utiliza esta vez la dialéctica y se vale de múltiples ejemplos para introducir la diferencia entre uso (utilización social e individual de la música) y función (modo en que las sociedades canalizan la música para el logro de un fin social determinado). Con el métido cantométrico, Lomas (Cap. 12) pretende mostrar por inducción la relación existente entre perfiles recogios empíricamente mediante grabaciones de canciones en distintas partes del mundo y la ética de los pueblos que las interpretan. Inductivo y un poco unívoco y acrítico más ago falto de rigor, el método extiende sus conclusiones algo apresuradamente de las sociedades simples forrajeras de Centro África a la elaboración de una especie de historia social de la música en sociedades occidentales complejas.

El trabajo de campo ilustra el resto de los estudios que figuran en el libro, tanto el de S Field acerca del sonido como símbolo en el estudio del tambor kaluli, especialmente destacando la cualidad táctil del sonido para producir estados de ánimo concretos, el “endurecerse” el sonido como consecuencia del proceso ritual de la fabricación del instrumento(medidas y materiales específicos). También el trabajo de M. Kartomi al buscar un término más adecuado para la aculturación , y hallándolo en la transculturación, extendiéndose al examen de la síntesis y del sincretismo de las culturas (paradigmas del pidgin criollo y kroncong malayo-portugués). También proviene de trabajo de campo el estudio de C. Roberston sobre la performance musical de las mujeres, como función emancipatoria social, con ejemplos extraídos de trabajos con mujeres en Ghana y mapuches argentinas. El libro se cierra con dos estudios acerca de la música urbana, el primero es de S. Frith, que busca en la función comercial y la música de rock y disco actual, un diseño particular de la música popular o de consumo y el de R.Finnegan, que extrae conclusiones sobre trabajos acerca de la función de la música en la vida urbana inglesa, y de la manera en que esta actividad se ha mantenido vigente durante generaciones a través de lo que ella denomina itinerarios vitales o senderos en la vida urbana.

Son en total diecisiete trabajos de una calidad incontestable y que han supuesto un esfuerzo considerable por quienes se han encargado de traducirlos en procura de una más que evidente unidad en los estilos expositivos, a fin de evitar el hacer demasiado visible el carácter de ratazo de la compilación. Diecisiete trabajos a los que se ha dado colofón con una bien surtida bibliografía particularizada (lo que conecta con lo dicho más arriba sobre el propósito didáctico de la obra), que hay que suponer obra en la mayor parte de los casos de los traductores o del compilador, por cuanto muchos de estos trabajos forman parte de obras mayores, tratados o monografías, y no han de suponérseles rematados en origen por una cola bibliográfica ofrecida por sus respectivos creadores, al contrario de quizá otros en formato de artículos o conferencias donde el autor suele aportar someramente sus apoyos, sus fuentes y sus sugerencias. A esto hay que unir el hecho de que al ser cada autor descollante en su materia, a raíz de sus respectivos descubrimientos tanto en el terreno reflexivo como en trabajos etnográficos, y tratar todos ellos de la misma disciplina, en un período de tiempo aproximadamente similar, hace inevitable el cúmulo de referencias mutuas hacia los trabajos y las opiniones de los otros, lo cual enriquece más aun el mundo descrito, lo vuelve más accesible para el lector, a quien se le hace sentir que se encuentra efectivamente ante una comunidad científica en la que sus miembros más preclaros interactúan y comparten de modo efectivo sus descubrimientos, afanes y saberes.

Libro muy útil y que expone los temas con la brillantez y claridad típicas anglosajonas, iluistrando teorías generales con ejemplos muy concretos extraidos de la vida. El libro se completa con una breve pero valiosa noticia biográfica de los autores, menos del compilador, y los índices acostumbrados de nombres y materias. Personalmente creo que debe ser muy grande el vacío existente para que pretenda paliarse con un libro tan “unívoco”, quizá porque he echado en falta el artículo de algún estudio sobre cuturas españolas o hispanoamericanas, tal vez redactado originariamente en castellano: quizá por ejemplo de la asimilación de los ritmos caribeños en la sociedad española, como por ejemplo la rumba; o el modo de participación de los componentes en , pongamos, una “juerga gitana”, y su traslación hacia el significado social de esta etnia (Lomax insiste mucho en este carácter al analizar los perfiles cantométricos de los batusi), etc. Por lo demás, resulta ameno y muy agradable de leer, en especial para hacerlo relajadamente, en especial sin el tenso horizonte de rendir en una asignatura.

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Una respuesta a LAS CULTURAS MUSICALES (5)

  1. Luis M. dijo:

    Al final me lo hizo resumir hasta extremos ridículos. Le quitó toda la gracia y sustancia a la reseña. El Cruces no tiene sentido de la medida, si lo que tuiqere es la redación de una fichita que no sugiera como libro de lectura obligatoria uno de las características misceláneas como es "su" libro.
     

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